Por: Brayan Aparicio y María Tamayo 

Soacha, Cundinamarca

Hace 3 años tuve un inconveniente en Internet. Estaba viendo memes en Facebook cuando de pronto me llegó la solicitud de una persona desconocida, no sabía quién era y esta persona no tenía fotos más allá de la de perfil, que era la de un hombre con gafas oscuras y pañoleta.

Más tarde me llegó un mensaje de él que decía que me conocía, que habíamos estudiado en bachillerato, por eso decidí aceptar la solicitud. Hablamos toda la tarde sobre la escuela, los amigos y los profesores. Yo sí sentía que lo conocía y sentí confianza para seguir hablando con él.

Luego él comenzó a preguntarme cosas más personales. Como que me gustaba, con quién vivía, si estaba soltera o tenía pareja, y la verdad al principio no se me hizo nada raro… hasta que me pidió que le enviara una foto mía.  

Yo le dije que no, que por qué quería una foto mía y comenzó a contestar con palabras amenazadoras. De inmediato le contesté que lo iba a bloquear si seguía hablándome así. Él me amenazó diciendo que si lo bloqueaba iba hasta mi casa y me lastimaba a mi y a mi familia, también me dijo que sabía dónde vivía y que tenía fotos mías desnudas. Rápidamente lo bloquee y lo demandé. 

Después de esta experiencia aprendí que debo pensar dos veces antes de agregar a cualquier persona en redes sociales y creer todo lo que me dicen. Lo mejor que podemos hacer cuando hablamos con personas que no conocemos en redes sociales es siempre dudar. 

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